
Hace frìo.
Suena el despertador, aturde, molesta, el tiempo se impone.
Otra jornada.
El ciclo.
Volvès a abrir los ojos, al principio todo parece oscuro, es cuestión de segundos y empezas a ver como la luz se filtra mìnimamente por las hendijas que entre uso y desuso ya no cierran bien… quizàs, como ciertas heridas, que entre idas y vueltas, parates y escaparates, memorias y reencuentros, aùn no terminan de cicatrizar.
Pensas en levantarte porque el trabajo obliga pero ese frìo que estuvo despertandote durante la breve noche de sueño invita a que te quedes en la cama… unos minutos apenas, para no dormirte… Y en ese regocijo que el colchòn te ofrece cuando te escabullìs en el y esacapas de ese aire cortante de la madrugada recordas sus làgrimas.
Jamàs le hubieses hecho llorar, pero todos los amores duelen, si no, no son amores… lo leiste por ahì, lo hiciste tuyo, lo creìste.
Còmo es posible que bajo esas pestañas alzandose al cielo y desde esos ojos miel un caudal de làgrimas hondas se desprendieran? Còmo es posible que ocasionaras eso?.
Entendes. Recapitulas. Vos lloraste por aquel, ahora el llora por vos.
No es venganza, es la vida. Esta vida donde a veces aùn lo hecho con buenas intenciones duele. Lo pensàs. Queres abrazarlo pero se busca un lugar la distancia y lo encuentra, ella es fuerte con su rostro de burla.
Al levantarte, en el espejo, tu cara estaba distinta, tenìas otra vez ojos de soledad y esa expresiòn casi nula en los labios, un poco apretados para tener màs cuidado con las palabras.
Las ausencias repentinas nos cambian aùn cuando nosotros las elegimos, todo nos cambia desde las mìnimas cosas hasta las grandes decisiones.
Encuadras en rimel negro tus ojos, apenas algo de rubor en las mejillas, tres o cuatro sorbos de cafè y al ruedo. Camino al trabajo, con el resto de los pasajeros a bordo te sentis balsa… a la deriva, con esa sensación extraña y exquisita a la vez de dejarte llevar.
Y tarareas un tango y observas el aire … Volver, y es otra mañana en la oficina. Particular, dentro del enjambre pero concentrada en tu panal, te sentàs, encendes la computadora y sonreis… por poner la mejor cara, porque esto sigue y no es màs ni menos que TU vida. Solo tuya.
- Estoy de vuelta porque lo sentì, porque mis manos hoy se despertaron àgiles.
- Fotografia: Lina Scheynius, www.lolitas.se