
Este dolor ahuecando mi pecho no se disuelve con la constancia abrumadora de tu ausencia, claro que no.
Tus no caricias, tus no besos, tu lejanìa, tu silencio ensordecedor potencian aùn màs la inmensidad del vacìo adentro y la intensidad con la que hoy lo percibo.
Las làgrimas son gotitas fàciles, no hace falta exprimir nada, llenan de dolor los momentos en los que no estas y quitan al menos la tensiòn de mi mirada. Esta mirada que sin contemplarte brilla muy poco, estos ojos que ante la certeza de no verte màs, no al menos ocupando el mismo lugar, prefieren estar cerrados, quizàs por hacer caso omiso a la pèrdida inevitable de tu amor que es, sin dudas, el amor que me despertò como mujer. Como mujer amante, como mujer sentida, como mujer que reconociò su cuerpo como tuyo a la vez, que encontrò en su placer las ansias de tu goce, tu tacto, tu beso, tus palabras queribles, y hoy tan poco creibles, y, finalmente el abrazo frìo de tu ausencia gris en este invierno donde saberme entera es un desafìo y encontrarme es resucitar, poco a poco quizàs a esas partes de mi que aùn estan, aunque no lo notes, contigo.
En las seis letras de tu nombre ya no descansa mi sueño inquieto de una vida compartida ni la esperanza reivindica la posibilidad de encontrar en tu maltrecho amor nuestro camino.
- Fotografia: www.lolitas.se


